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Mercedes Varela estudió en su tesis cómo potenciar la formación de los futuros docentes en esta materia

Un mundo sostenible necesita de una educación ambiental transformadora

El estudio de actitudes realizado permitió detectar “tendencias acríticas” entre el futuro profesorado

Eduardo Muñiz | Pontevedra
“Hemos hecho grandes avances en la conciencia social de los problemas ambientales, pero poco en la consecución de formas de vida sostenibles”, sostiene la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte Mercedes Varela. Cambiar esta situación, explica, pasa por potenciar una “educación ambiental de carácter transformador”, definida por su enfoque transversal y el fomento “de la participación, de la reflexión y del pensamiento crítico, de la toma de decisiones y la implicación de la comunidad”. Estudiar como desarrollar una educación ambiental que proporcione al alumnado esa “competencia para la acción” a favor de un desarrollo sostenible constituyó el objetivo central de la tesis de doctorado de Varela Losada, que a través de las encuestas realizadas a estudiantes de Educación Infantil y Educación Primaria constató una “importante tendencia” del futuro profesorado a contemplar la educación ambiental cómo “un tema poco prioritario”.

No en vano, recuerda Varela, la educación ambiental no cuenta con una materia específica en la enseñanza infantil o primaria, sino que “debe abordarse de manera transversal”. Mas esto también supone “que no esté garantizada su presencia real en las aulas”, como recuerda esta investigadora en su tesis Educación Ambiental para la sostenibilidad en la formación inicial del profesorado de Educación Infantil y Primaria, una investigación dirigida por los docentes de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deponerte María Álvarez Lires y Uxío Pérez, junto con el profesor de la Universidad de A Coruña Pedro Vega, que recientemente quedó también recogida en uno de los capítulos del libro monográfico Teaching Education fuere Sustainable Development at University Level, de la prestigiosa editorial Springer.

Un modelo que necesita de un profesorado innovador

“Son necesarias propuestas educativas que muestren la complejidad de los problemas ambientales, poniendo de relieve sus diferentes dimensiones; científica, económica y social”, destaca Varela, para quien “las escuelas, en colaboración con las comunidades, pueden y deben ofrecer oportunidades para fomentar el desarrollo de estilos de vida sostenibles“. Y para eso es preciso contar con un “profesorado innovador y comprometido, que utilice nuevos enfoques metodológicos” con los que llevar a la práctica propuestas educativas que busquen promover la actuación del alumnado, que los habiliten en esa “competencia para la acción“, contribuyendo así a su formación como “personas capaces de analizar sus estilos de vida y evolucionar hacia comunidades más justas, responsables y respetuosas con el medio ambiente y con las personas”.

“El enfoque participativo es un elemento fundamental de la innovación educativa”, sostiene Varela, para quien estos cambios pasan por “situar al alumnado en el centro del proceso de aprendizaje, motivándolo para aprender, discutir, buscar soluciones y actuar en un contexto social, de forma que construyan su propio conocimiento”. Siguiendo esa idea, uno de los objetivos de su tesis fue a estudiar como podría fomentarse esa competencia para la acción en contextos formales, trabajo que llevó a cabo con una muestra de cerca de 80 estudiantes de las universidad de Vigo y A Coruña, con los que pudo comprobar la eficacia de las dos propuestas educativas que desarrolló. “Ambas fueron diseñadas partiendo de fundamentos metodológicos comunes: aprendizaje autónomo y participativo, partiendo del estudio de problemáticas socioambientais reales”, explica Varela. Así, la investigadora trasladó las aulas una propuesta formativa centrada en el “desarrollo de competencias sostenibles” junto con otra centrada en la adquisición de competencias docentes por parte del alumnado, con las que pudo comprobar como las iniciativas, el diálogo y la participación real pueden ayudar a fomentar la implicación de las personas participantes, así como la creación de una cultura de la sostenibilidad“.

Frente a las actitudes “acríticas”

Por el contrario, el estudio de actitudes que llevó a cabo con 899 estudiantes de estas dos universidades le permitió constatar también que el futuro profesorado debe mejorar su formación, tanto en materia medio ambiental “como en relación al desarrollo de competencias docentes enmarcadas en la producción de sostenibilidad“. En ese sentido, su trabajo abarca también el diseño y validación de una “escala de actitudes” hacia educación ambiental, “ya que el primer paso para poder orientar la formación del profesorado” es conocer su implicación con un desarrollo sostenible.

Esta escala presta atención, explica, a las actitudes “hacia ideología socioeconómica imperante”, la responsabilidad individual y la forma de tomar decisiones, así como también cara uno “modelo educativo de carácter transformador”, obteniendo de este modo unos “perfiles actitudinales” del futuro profesorado, que le permitieron constatar la existencia de “tendencias acríticas y conformistas” entre los y las participantes en el estudio. Asimismo, la investigación también permitió a Varela detectar una tendencia entre lo futuro profesorado a ver la educación ambiental como un tema “no lo suficientemente importante como para dejar de impartir otros contenidos”.

Cambios legislativos que implican un paso atrás

Pero no sólo son precisos cambios formativos para potenciar la educación ambiental transformadora, sino también normativos. En este punto, Varela reconoce que la implantación de la Lomce implicaría “un importante retroceso con respeto a la ley anterior para la educación ambiental”, al dotarla en los currículos educativos de “menor presencia y una visión más limitada en contenidos compartimentados”.

La investigadora lamenta que esta desaparezca de los objetivos básicos de Educación Primaria y su tratamiento se “limite a ciertos contenidos de las áreas de Ciencias de la Naturaleza y de las Ciencias Sociales”, frente a la concepción que defiende en su tesis, que pasa por afondar en los problemas socioambientales desde “una perspectiva global que trate las relaciones ambiente-sociedad-economía” y que permita “la visibilidad de los diferentes puntos de vista”.

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