Tres mil años de cambios ambientales en el complejo playa-duna-lagoon de las Islas Cíes

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Tres mil años de cambios ambientales en el complejo playa-duna-lagoon de las Islas Cíes

Por Castor Muñoz Sobrino

Las Islas Cíes, situadas en la boca de la Ría de Vigo (NO de la Península Ibérica), son el mayor de los archipiélagos que forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. El complejo de playa-duna-lagoon (la “Lagoa dos Nenos”) situado entre las islas de Faro y Monteagudo (Fig. 1) es uno de sus ecosistemas más valorados. Pero en realidad se trata de un sistema de origen relativamente reciente, efímero, y amenazado de forma casi permanente por la combinación de los cambios climáticos, las variaciones del nivel de mar y la acción humana.

Para tratar comprender mejor esta idea podríamos plantearnos una simple asociación de imágenes: hace unos 4500 años, mientras en el antiguo Egipto se construían las grandes pirámides de la Meseta de Gizeh, el nivel del mar en la Ría de Vigo era sensiblemente inferior al actual. En ese momento en las Islas Cíes no existía la Lagoa dos Nenos que hoy conocemos. En su lugar había una laguna costera de agua dulce, con abundante vegetación acuática flotante y una orla de cañaverales, alisos, avellanos y sauces. Y una franja de dunas costeras separaba la laguna de la playa y del mar.

¿Cómo es posible afirmar esto? Hace ya casi una década, diferentes estudios multidisciplinares (incluyendo el estudio del polen y otros palinomorfos conservados en el relleno más orgánico de la laguna) nos ayudaron a comprender la dinámica de los principales ecosistemas de las islas durante un periodo comprendido entre hace 7000 y 3700 años; y también los orígenes del actual lagoon (Costas et al., 2009).

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Fig. 1. Vista general del Archipiélago de las Islas Cíes, con la situación del testigo MRV-2 y algunos otros puntos de interés: el yacimiento de As Hortas, los monasterios de S. Martiño y S. Estevo, y la situación de los sedimentos situados bajo el lagoon activo, estudiados en Costas et al. (2009). ©Figura modificada a partir de Muñoz Sobrino et al. (2016).

Desde hace menos de 3700 años la subida progresiva del nivel del mar fue cambiando el tipo de materiales que se han ido depositando en la cuenca situada entre las dos islas (Fig. 1). Al ir ascendiendo el nivel de la playa, el sistema de dunas también se fue retirando hacia el interior. Así, los antiguos sedimentos lagunares quedaron cubiertos en algún momento por arenas gruesas y fragmentos de conchas, que con el paso de los siglos fueron removidos por el viento, la marea y las tormentas. Lógicamente, las conclusiones que se pueden sacar a partir del estudio estos de materiales son más difusas: pueden servir para que nos hagamos una idea de la evolución general del lagoon, pero no nos aclaran muchos detalles acerca de su historia más reciente.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, varios investigadores del Grupo XM-3 (Análisis de Cuencas Sedimentarias) de la Universidad de Vigo (http://webs.uvigo.es/basan) hemos concluido recientemente un nuevo trabajo (Muñoz Sobrino et al., 2016), financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia (CGL2012-33584) y la Xunta de Galicia (GRC2015/020), en la que también han participado científicos e historiadores de otros grupos de las universidades de Vigo, Santiago de Compostela, León y Victoria (Canadá).

A partir de un estudio multidisciplinar de los sedimentos marinos (situados en una zona somera situada al sureste de la playa de Rodas) hemos reconstruido los cambios ocurridos durante los últimos tres milenios en el sistema insular (Fig. 2); y, en particular, los cambios que han afectado a su laguna costera durante este periodo. Esta nueva perspectiva nos ha permitido refinar lo que ya se sabía; pero también nos ha deparado algunas sorpresas.

Para evitar los detalles técnicos más farragosos, podemos intentar enfocar el asunto como si se tratase de un juego de pistas. Planteado el problema, durante varios años recopilamos, analizamos y comparamos múltiples tipos de indicios (hasta 11 tipos diferentes) que quizá podían conducirnos a resolver la cuestión. En primer lugar realizamos diferentes estudios geofísicos de la zona para conocer sus fondos marinos. Estos estudios (realizados entre los años 2003-2011 a bordo del BO Mytilus), nos permitieron: (1) conocer la batimetría (la morfología subacuática) del margen oriental de las islas y (2) poder identificar las principales unidades sedimentarias (conjuntos más o menos homogéneos de sedimentos, que han debido depositarse en condiciones ambientales parecidas) de la cuenca submarina más próxima. Además, esta información nos sirvió para (3) evaluar las posibles zonas de origen de los sedimentos.

A partir de este estudio preliminar (4) seleccionamos un punto de muestro, situado en la parte distal del cuerpo sedimentario (la más alejada de la boca de la Ría, pero también la más cercana al extremo SE del lagoon), en dónde (5) obtuvimos un testigo de sedimento. El testigo, al que llamamos MRV-2 (Fig. 2), se analizó desde diferentes puntos de vista, incluyendo: (6) litología (tipos de materiales biogeogénicos que se suceden a lo largo del testigo), (7) análisis textural (proporción de gravas, arenas, limos y arcillas) y (8) análisis elemental (cambios registrado en la proporción de algunos elementos, como C, N, O, y en el contenido de materia orgánica). Además, para conocer la edad de cada nivel (9) obtuvimos varias dataciones de 14C a partir de conchas de bivalvos recuperadas a diferentes profundidades; y por último (10) hicimos análisis palinológicos detallados del sedimento, que incluyeron el estudio del contenido y concentraciones de quistes de dinoflagelados (dinocistes), pólenes y otros palinomorfos no polínicos (fundamentalmente restos de hongos, microalgas e invertebrados).

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Fig. 2. Cartografía de detalle de los principales hábitats de las islas y de la batimetría de su margen suroccidental. La flecha roja representa el posible transporte de materiales desde la zona emergida al punto de muestreo (MVR-2) cuando periódicamente se abre un canal de desagüe en el margen SE del lagoon. ©Figura modificada a partir de Muñoz Sobrino et al. (2016).

En conjunto, todas estas pistas nos indican cómo ha cambiado la naturaleza del sedimento depositado en ese punto a lo largo de los últimos 3000 años.

En concreto, resultó determinante poder conocer aspectos como la proporción de materiales de origen marino frente a los de origen continental; los cambios en el tipo de vegetación circundante (de tipo lacustre, marisma, duna, etc) que pueden deducirse a partir del contenido de pólenes y otros microrrestos; las proporciones cambiantes de diferentes tipos de dinocistes y sus concentraciones absolutas, que pueden revelar cambios en las condiciones tróficas de la columna de agua; y los cambios en las tasas de acumulación (Fig. 4) de cada uno de estos componentes del sedimento, que pueden indicar cambios en la morfología costera. En realidad, las tasas de acumulación en el punto muestreado dependen en gran medida de la eventual apertura de un canal de desagüe, que antiguamente conectaba la cuenca emergida con la zona submarina donde hemos recogido el sedimento (Fig. 2). Hoy en día este canal ha desaparecido; pero a partir de la (11) revisión de los datos históricos disponibles sabemos que en el pasado reciente sí estuvo temporalmente abierto, al menos hasta casi los años 50 del siglo pasado (Fig. 3).

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Fig. 3. En la primera foto puede verse una vista panorámica del lagoon tomada en 1943, con un canal de efímero abierto conectando el lagoon con el mar. En la otra imagen, una panorámica similar con la configuración actual (cerrada) del lagoon. © Fotos cedidas por los Archivos del Parque Nacional y por S. Costas.

Para la interpretación final de los resultados también fue fundamental poder reconstruir las condiciones climáticas, oceanográficas y la actividad humana en las islas durante el período estudiado (Fig. 4).

Desde un punto de vista climático, durante los últimos 3000 años se podría hablar de dos episodios más fríos: el Periodo Frio de la Edad de Hierro (hace unos 2800 años) y la Pequeña Edad de Hielo (en mayor medida entre los siglos XV-XVIII), alternados con otras fases más cálidas. Durante los intervalos fríos el fenómeno del upwelling (afloramiento de aguas marinas profundas) fue más intenso en la Ría de Vigo; durante los más cálidos predominaron las condiciones de downwelling (hundimiento de aguas superficiales) y se intensificaron las tormentas atlánticas. En general, las fases más frías corresponderían con periodos en los que el nivel de mar fue algo más bajo y viceversa. Además, es habitual que el desarrollo de sistemas dunares se vea favorecido durante los periodos más fríos, debido a la mayor erosión de las zonas emergidas.

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Fig. 4. Representación sintética de los principales cambios en las concentraciones de los diferentes tipos de microrrestos encontrados en el testigo MRV-2, y nuestra interpretación de su relación con los cambios en las condiciones hidrodinámicas y climáticas, así como con la configuración abierta/cerrada del canal efímero situado al SE del actual lagoon. © Figura modificada a partir de Muñoz Sobrino et al. (2016).

Durante los últimos tres milenios, la combinación de todas estas circunstancias modificó el espacio situado entre las dos islas, y de algún modo también alteró los delicados equilibrios que se establecían entre todos los ecosistemas interconectados situados en él.

El nuevo estudio nos ha permitido confirmar que durante siglos, y antes de que se acabase de formar el actual lagoon, en ese espacio coexistieron ecosistemas dunares, marismas costeras y humedales de aguas salobres y dulces. Durante las fases más frías, con el nivel del mar más bajo y con menor intensidad de tormentas, los sistemas de dunas se expandieron hasta desconectar las lagunas costeras del mar. En concreto, ahora podemos precisar que hubo ecosistemas costeros de agua dulce activos, al menos, hasta la época en que Colón viajó a América, a finales de siglo XV.

Ocasionalmente, la combinación de ciertas condiciones (periodos más cálidos o tormentosos) provocó la apertura de canales de desagüe; y el mayor aporte de materiales de origen continental hacia el mar afectó a las condiciones tróficas de las aguas someras que rodean el archipiélago. Sabemos que esto ocurrió durante la primera mitad del siglo XX, pero también durante el Periodo Cálido Romano, en torno al cambio de Era. Sin embargo, el más importante de estos episodios parece haber ocurrido durante los siglos XIII y XIV. Este sería el periodo histórico de mayor producción agrícola, actividad ganadera e impacto humano registrado en las islas, debido al apogeo de los dos monasterios ubicados en ellas. A partir de ese momento esas comunidades locales fueron decayendo, hasta que los monasterios fueron abandonados a mediados del siglo XVIII (Fig. 1). En realidad, tanto las islas como la mayoría del entorno de la Ría de Vigo ya estaban prácticamente deforestadas hacia el siglo XVI, de modo que el aumento de la erosión también contribuyó a reactivar los sistemas de arenales y dunas costeras.

En definitiva, los nuevos resultados nos han permitido comprender que, durante los últimos 3000 años, la evolución de la cuenca emergida situada entre las islas de Faro y Monteagudo ha sido bastante más compleja de lo que creíamos hasta ahora.

Es cierto que desde hace menos de 3700 años los sedimentos marinos y eólicos han ido colmatándola progresivamente, pero en realidad no se ha tratado de un proceso ni unidireccional ni continuo. Las nuevas evidencias indican que a lo largo de todo este tiempo se han sucedido varias modificaciones ambientales relevantes en la zona, la mayoría producidas por cambios en las condiciones climáticas y oceanográficas; pero otras también influidas por la historia de la ocupación humana en las islas y en los márgenes de la Ría de Vigo.

Referencias
Costas, S., Muñoz Sobrino, C., Alejo, I. & Pérez-Arlucea, M. (2009). Holocene evolution of a rock-bounded barrier lagoon system, Cíes Islands, northwest Iberia. Earth Surfaces Processes and Landforms 34, 1575–1586. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/esp.1849/abstract

Muñoz Sobrino, C., García-Moreiras, I., Martínez-Carreño, N., Cartelle, V., Insua, T. L., Ferreiro da Costa, J., Ramil-Rego, P., Fernández Rodríguez, C., Alejo, I. & García-Gil, S. (2016). Reconstruction of the environmental history of a coastal insular system using shallow marine records: the last three millennia of the Cíes Islands (Ría de Vigo, NW Iberia). Boreas. 10.1111/bor.12178. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/bor.12178/abstract

Imagen destacada:

© Santiago Boado Aguinaga

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