Artículos

“Sobrevivir en Ons a través de un pino”

“Sobrevivir en Ons a través de un pino”

Un pino en el sur de Ons, contempla el centro y norte de la isla a partir de una interesante perspectiva de Fernando Rey Daluz muy cerca del monte de A Espaduada, en donde existe una plantación de pinos de los años 80. Desde aquí se observa un paisaje antaño agroganadero colonizada hoy por el matorral costero de tojos, helechos, zarzas, retamas, endrinos y espinos que volvieron a ocupar su espacio tras el obligado abandono humano.

Las cosas nunca fueron fáciles en Ons. Ni para sus habitantes ni para la flora y la fauna. Todos ellos fueron quien de sufrir y soportar adaptaciones específicas para salir adelante. Resistir para sobrevivir. Este pino (Pinus pinaster) da buena cuenta de una lucha por la supervivencia ante factores determinantes en este medio como los vientos, la elevada salinidad o la propia insularidad, que en este caso condicionaron su pobre desarrollo a pesar de adoptar una “formación en bandera”. Estrategias para vivir en un medio hostil.

Haz clic sobre la imagen para poderla ampliar:

Imagen:

© Fernando Rey Daluz

Luzlux

 

Jornadas sobre patrimonio, naturaleza y turismo, “Estelas, as illas próximas”

Jornadas sobre patrimonio, naturaleza y turismo en torno a las islas Estelas en Nigrán

El próximo fin de semana, viernes 16 y sábado 17, Nigrán acogerá las jornadas “Estelas, as illas próximas”

El programa comenzará el viernes 16 de diciembre a las 18:00 horas en el Auditorio Municipal con la apertura de las jornadas por parte de Juan Antonio González, alcalde de Nigrán.

Programa:

Viernes 16:

  • Proyección del trabajo artístico del Colectivo Latente “Monteferro, visión de 11 artistas”
  • “Estelas, la puerta del viento”, a cargo del periodista Juan Caballero,
  • “Conservación de los valores naturales de las Islas Atlánticas”, con Vicente Hórreo, Técnico de Conservación del Parque Nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia,
  • “La iglesia de San Xoán de Panxón en su paisaje altomedieval”, impartido por José Carlos Sánchez Pardo, Investigador Ramón y Cajal, la are de arqueología, Universidad de Santiago de Compostela
  • “Gestión de los recursos patrimoniales y turísticos”, de Gustavo Adolfo Garrido García, Alarife, Instituto pro Patrimonio Gallego.
  • Y ya para finalizar, podremos visualizar el documentalStelas, as illas próximas“, de Borja Brun, que cerrará esta primera jornada.

Sábado, 17 : 

Por la mañana, habrá una andaina interpretativa de los valores naturales y patrimoniales del espacio Estelas-Monteferro, con salida a las 11:00 horas. El lugar de encuentro será el arco Visigótico de Panxón.

Más información y contacto:

Correo: arqueoloxia@estela.info

Teléfonos: 986 12 61 65 o 677 164 635

Organiza: Estela, Arqueología y Patrimonio

Colaboran: Deputación de Pontevedra y concello de Nigrán

Presionar sobre la imagen para poderla ampliar:

xornada-estelas

Imagen destacada:

© Paco Álvarez

Diez imágenes definen archipiélago en Cortegada

Diez imágenes definen archipiélago en Cortegada

El archipiélago de Cortegada está situado en el en el fondo de la ría de Arousa, cerca del estuario del río Ulla. Pertenece a la parroquia de Carril (Vilagarcía de Arousa). Ocupa 191 héctáreas de las que 43,8 son terrestres y 147,2 marinas y forma parte del Parque Nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia que está situado en las Rías Baixas de Galicia.

En esta ocasión queremos hacer hincapié en la condición de Cortegada como archipiélago y no como una única isla.

Por definición un archipiélago es un conjunto de islas e islotes más o menos próximas. Y eso es lo que es Cortegada, un archipiélago conformado por una isla principal, Cortegada y un conjunto de islas, Malveira Grande y Malveira Chica, e islotes menores como As Briñas y O Con Branco o Cagado.

Dentro de las islas Malveiras, la Malveira Grande posee uno de los bosques de rebollo (Querqus pyrenaica) más grandes que se conservan en el litoral atlántico. Una de las mejores representaciones costeras de la Península. Una otra de tantas de las peculiaridades que atesora a Cortegada de su mágico bosque de laureles, de la extensa y fantástica “colección” de hongos o de la historia de sus habitantes. Todas ellas secretos de un tiempo pasado aún sin descubrir.

Imágenes fotogalería:

© Pedro Figueras/Arquivo da Luz Atlántica

Una estudio identifica en el banco de Galicia 139 especies de peces de 62 familias diferentes

La mayor parte de las especies son de aguas profundas y viven a más de 400 metros de la superficie

Una tesis identifica en el banco de Galicia 139 especies de peces de 62 familias diferentes

Rafael Bañón analizó los resultados de 22 campañas de investigación realizadas entre 1980 y 2011

D. Besadío | Vigo
Con 75 kilómetros de largo y 58 de ancho no fue hasta 1964 que se supo de la existencia del llamado banco de Galicia, una montaña submarina ubicada a unos 200 kilómetros a los oeste de cabo Touriñán en Muxía. Ahora, cuarenta años después, el biólogo Rafael Bañón acaba de presentar una tesis de doctorado en la que analiza, como no se había hecho en ninguno otro estudio previo, la composición taxonómica y los aspectos biogeográficos del conjunto de peces que habitan este lugar. La investigación dio como resultado la identificación de 139 especies de peces marinos de 62 familias diferentes, siendo Trachichthyidae y Moridae las familias mejor representadas, debido a la gran abundancia del reloj mediterráneo Hoplostethus mediterraneus (Trachichthyidae) y Lepidion lepidion (Moridae).

“Como consecuencia de las artes de pesca utilizadas y de su selectividad interespecífica, la fauna bentopelágica es la mejor representada, si bien el listado recoge especies de toda la columna de agua: epipelágicas, mesopelágicas, batipelágicas, batidemersais y bentónicas”, explica Bañón, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas (CSIC) que hace hincapié en que el conocimiento actual de la ictiofauna del banco es el resultado de 22 campañas de investigación realizadas desde 1980 hasta 2011, tanto de carácter exploratorio, con barcos de pesca comercial, como de investigación oceanográfico-pesquera, realizada en buques oceanográficos. “Aunque los objetivos y la metodología de ambos tipos de campaña difieren ligeramente, el objetivo final es muy similar, se trata en ambos casos de conocer la composición de los organismos de la zona estudiada, así como su distribución y abundancia”, explica el autor.

banco-de-g-1

El banco de Galicia es una montaña submarina situada a 200 km de cabo Touriñán (Muxía)

Elevado porcentaje de especies vulnerables

La mayor parte de las especies registradas son de aguas profundas, viven habitualmente a más de 400 metros de la superficie, y la inmensa mayoría, por sus características biológicas y ecológicas, son considerados como altamente vulnerables. Estas especies presentan, según destaca el autor de la tesis, elevada longevidad, crecimiento lento, baja fecundidad, madurez tardía y elevada vulnerabilidad a las actividades humanas y los cambios naturales en el ecosistema. “Como consecuencia del carácter costero de esta zona también es notoria la ausencia de endemismos, de manera que la totalidad de especies registradas están presentes en aguas del Atlántico europeo”, destaca Bañón.

En cuanto al estado de vulnerabilidad de cada una de las especies los resultados son distintos dependiendo del criterio empleado. Según el listado de OSPAR, el convenio sobre protección del medio marino del Atlántico nordeste firmado en 1992, solo cinco especies (3% del total) están consideradas cómo amenazadas, cifra que sube la nueve (6%) según la lista roja de UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y la 58 (42%) según FishBase, la mayor base de datos con información sobre pescados. “Este último está considerado el criterio más apropiado ya que es lo que contiene un mayor número de información mientras que el listado de UICN carece de información sobre muchas especies”, aclara Bañón, que destaca entre las más amenazadas está el grupo de elasmobranquios (tiburones, rayas, mantas…), con 31 especies, de las cuales 19 (61%) se encontrarían amenazadas según FishBase.

banco-de-g-3

Ejemplar de ‘Bathygadus melanobranchus’

Espacio marino protegido

“La alta biodiversidad encontrada y el importante porcentaje de especies vulnerables hace muy necesario la protección del banco y ratifica su declaración como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) realizada recién por la Unión Europea”, destaca el autor de la tesis, dirigida por el profesor de la Universidad de Vigo, Alejandro De Carlos, y el investigador del Instituto Español de Oceanografía, Alberto Serrano.
Si bien la flota pesquera artesanal apenas trabajaba en la zona, debido la que está demasiado lejos de la costa, existió cierta actividad de los buques del arrastre en los fondos sedimentarios del oeste y enmalles y palangres en los sustratos rocosos del este. Lejos de afectar al sector pesquero, a juicio de los expertos, la denominación como LIC de esta zona será beneficiosa para la flota, ya que, al ser lugar de exportación de biomasa, provoca la atracción de más fauna marina hacia suyo entorno.

banco-de-g-5

Ejemplar de ‘Halosauropsis macrochir’

Los tiburones, especies de especial interés

Este estudio permitió el descubrimiento de numerosas especies de peces desconocidas no solo para Galicia y España sino incluso para aguas europeas. Debido a su interés científico diversos grupos taxonómicos fueron objeto de especial estudio. Este fue el caso de los tiburones del género Apristurus, lo que comprende un grupo de patarrojas de aguas profundas y amplia distribución. “Este género está considerado cómo uno de los más diversos y taxonómicamente confusos entre los elasmobranquios, debido a la gran cantidad de especies poco conocidas y su semejanza morfológica”, explica Bañón, que apunta que se capturaron 20 ejemplares de Apristurus, entre 1460 y 1809 metros de profundidad, de los cuales 18 fueron Apristurus aphyodes, un Apristurus melanoasper y otro Apristurus profundorum y, hasta lo de ahora, “sólo había descrita otra especie de este género en aguas españolas, Apristurus laurossonii, en las islas Canarias”.

En el caso de la familia Halosuridae contiene actualmente 16 especies de peces bentónicos o bentopelágicos que se encuentran en todos los océanos desde los 500 hasta los 5000 metros de profundidad. “Encontramos 33 ejemplares de cinco especies distintas, entre ellas A. oleosa, constituyendo esta un nuevo límite norte de distribución para lo Atlántico oriental”, subraya el investigador.

Imagen destacada:
Ejemplar de ‘Oxynotus paradoxus’

Un mundo sostenible necesita de una educación ambiental transformadora

Mercedes Varela estudió en su tesis cómo potenciar la formación de los futuros docentes en esta materia

Un mundo sostenible necesita de una educación ambiental transformadora

El estudio de actitudes realizado permitió detectar “tendencias acríticas” entre el futuro profesorado

Eduardo Muñiz | Pontevedra
“Hemos hecho grandes avances en la conciencia social de los problemas ambientales, pero poco en la consecución de formas de vida sostenibles”, sostiene la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte Mercedes Varela. Cambiar esta situación, explica, pasa por potenciar una “educación ambiental de carácter transformador”, definida por su enfoque transversal y el fomento “de la participación, de la reflexión y del pensamiento crítico, de la toma de decisiones y la implicación de la comunidad”. Estudiar como desarrollar una educación ambiental que proporcione al alumnado esa “competencia para la acción” a favor de un desarrollo sostenible constituyó el objetivo central de la tesis de doctorado de Varela Losada, que a través de las encuestas realizadas a estudiantes de Educación Infantil y Educación Primaria constató una “importante tendencia” del futuro profesorado a contemplar la educación ambiental cómo “un tema poco prioritario”.

No en vano, recuerda Varela, la educación ambiental no cuenta con una materia específica en la enseñanza infantil o primaria, sino que “debe abordarse de manera transversal”. Mas esto también supone “que no esté garantizada su presencia real en las aulas”, como recuerda esta investigadora en su tesis Educación Ambiental para la sostenibilidad en la formación inicial del profesorado de Educación Infantil y Primaria, una investigación dirigida por los docentes de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deponerte María Álvarez Lires y Uxío Pérez, junto con el profesor de la Universidad de A Coruña Pedro Vega, que recientemente quedó también recogida en uno de los capítulos del libro monográfico Teaching Education fuere Sustainable Development at University Level, de la prestigiosa editorial Springer.

Un modelo que necesita de un profesorado innovador

“Son necesarias propuestas educativas que muestren la complejidad de los problemas ambientales, poniendo de relieve sus diferentes dimensiones; científica, económica y social”, destaca Varela, para quien “las escuelas, en colaboración con las comunidades, pueden y deben ofrecer oportunidades para fomentar el desarrollo de estilos de vida sostenibles“. Y para eso es preciso contar con un “profesorado innovador y comprometido, que utilice nuevos enfoques metodológicos” con los que llevar a la práctica propuestas educativas que busquen promover la actuación del alumnado, que los habiliten en esa “competencia para la acción“, contribuyendo así a su formación como “personas capaces de analizar sus estilos de vida y evolucionar hacia comunidades más justas, responsables y respetuosas con el medio ambiente y con las personas”.

“El enfoque participativo es un elemento fundamental de la innovación educativa”, sostiene Varela, para quien estos cambios pasan por “situar al alumnado en el centro del proceso de aprendizaje, motivándolo para aprender, discutir, buscar soluciones y actuar en un contexto social, de forma que construyan su propio conocimiento”. Siguiendo esa idea, uno de los objetivos de su tesis fue a estudiar como podría fomentarse esa competencia para la acción en contextos formales, trabajo que llevó a cabo con una muestra de cerca de 80 estudiantes de las universidad de Vigo y A Coruña, con los que pudo comprobar la eficacia de las dos propuestas educativas que desarrolló. “Ambas fueron diseñadas partiendo de fundamentos metodológicos comunes: aprendizaje autónomo y participativo, partiendo del estudio de problemáticas socioambientais reales”, explica Varela. Así, la investigadora trasladó las aulas una propuesta formativa centrada en el “desarrollo de competencias sostenibles” junto con otra centrada en la adquisición de competencias docentes por parte del alumnado, con las que pudo comprobar como las iniciativas, el diálogo y la participación real pueden ayudar a fomentar la implicación de las personas participantes, así como la creación de una cultura de la sostenibilidad“.

Frente a las actitudes “acríticas”

Por el contrario, el estudio de actitudes que llevó a cabo con 899 estudiantes de estas dos universidades le permitió constatar también que el futuro profesorado debe mejorar su formación, tanto en materia medio ambiental “como en relación al desarrollo de competencias docentes enmarcadas en la producción de sostenibilidad“. En ese sentido, su trabajo abarca también el diseño y validación de una “escala de actitudes” hacia educación ambiental, “ya que el primer paso para poder orientar la formación del profesorado” es conocer su implicación con un desarrollo sostenible.

Esta escala presta atención, explica, a las actitudes “hacia ideología socioeconómica imperante”, la responsabilidad individual y la forma de tomar decisiones, así como también cara uno “modelo educativo de carácter transformador”, obteniendo de este modo unos “perfiles actitudinales” del futuro profesorado, que le permitieron constatar la existencia de “tendencias acríticas y conformistas” entre los y las participantes en el estudio. Asimismo, la investigación también permitió a Varela detectar una tendencia entre lo futuro profesorado a ver la educación ambiental como un tema “no lo suficientemente importante como para dejar de impartir otros contenidos”.

Cambios legislativos que implican un paso atrás

Pero no sólo son precisos cambios formativos para potenciar la educación ambiental transformadora, sino también normativos. En este punto, Varela reconoce que la implantación de la Lomce implicaría “un importante retroceso con respeto a la ley anterior para la educación ambiental”, al dotarla en los currículos educativos de “menor presencia y una visión más limitada en contenidos compartimentados”.

La investigadora lamenta que esta desaparezca de los objetivos básicos de Educación Primaria y su tratamiento se “limite a ciertos contenidos de las áreas de Ciencias de la Naturaleza y de las Ciencias Sociales”, frente a la concepción que defiende en su tesis, que pasa por afondar en los problemas socioambientales desde “una perspectiva global que trate las relaciones ambiente-sociedad-economía” y que permita “la visibilidad de los diferentes puntos de vista”.